jueves 4 de diciembre de 2008

Carreta vacía

La primera entrada en un nuevo blog siempre genera cierto nerviosismo, cierta inquietud, una sensación de extrañamiento, de estar en tierras extrañas y a punto de iniciar un camino de exploración.
Pero, por otra parte, este blog no es más que la continuación -por otros medios y con otros recursos- de la navegación de nuestra Balsa virtual, que comenzó hace ya varios años.
Hoy dejamos un texto que requiere un breve comentario previo: No soy partidario de las cadenas que llegan por e-mail ni de esos mensajes edulcorados o pretendidamente profundos o aleccionadores que llegan a veces por ese medio. Pero no pude resistirme a incluir éste en nuestra balsa. ¿Será que estoy cansado de cruzarme con carretas vacías?

La carreta vacía

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
- Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: - Estoy escuchando el ruido de una carreta.
- Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre: - ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?
Entonces mi padre respondió: - Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y subestimando a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".