jueves, 31 de diciembre de 2009

Buenos recuerdos

Quiero despedir este año con el recuerdo de algunos de los mejores momentos que nos concedió. Aquí están, entonces, algunas fotos de los lugares por los cuales anduvo la balsa a lo largo de este año:

El río Tiber, en Roma


El río Spree, en Berlin


El río Sena, en Paris

martes, 29 de diciembre de 2009

Un tema musical

Ayer, lunes era el día en que correspondía subir un nuevo cargamento a la balsa. Pero por razones médicas (tenemos marineros enfermos) hemos postergado la tarea para hoy. No soy partidario de repetir aquí contenidos que ya están en la web pero, dado que estamos en emergencia médica, lo que agregamos hoy a nuestro cargamento es el tema central del film "Los siete magníficos", tema compuesto por Elmer Bernstein y que luego fuera utilizado -durante décadas- en las publicidades televisivas de los cigarrillos Marlboro. En cuanto a la película, no es más que una remake del célebre film japonés, dirigido por Akira Kurosawa, "Los siete samurais".

jueves, 24 de diciembre de 2009

Una grandeza que no retornará nunca más

Valerio Massimo Manfredi es un arqueólogo italiano que se ha volcado a la literatura y ha escrito, entre otras obras, la trilogía de Alexandros -en la que narra la vida (y la muerte) de Alejandro Magno- y La última legión, ambientada en los últimos días del imperio romano. De este último libro es el fragmento que hoy subimos a la balsa. Un diálogo entre los dos personajes centrales de la obra: Ambrosino, un hombre sabio procedente de Britania, y Aurelio, un general romano. (Esta novela de Manfredi fue llevada al cine en una versión bastante pobre, dicho sea de paso)

"- Un hombre de ciencia no debe creer en las profecías: no es racional, ¿no?
- No, no lo es.
- ¿Y acaso es racional lo que tú has hecho? ¿Qué hay de lógico en las peripecias que has vivido en los últimos meses?
- Muy poco, en efecto.
- ¿Y sabes por qué? Porque existe otro mundo, aparte del que nosotros conocemos, el mundo de los sueños, de los monstruos y de las quimeras, el mundo de los desvaríos, de las pasiones y de los misterios. Es un mundo que en ciertos momentos nos roza y nos mueve a acciones que no tienen sentido, o bien, simplemente, nos hace estremecer, como un soplo de aire helado que atraviesa la noche, como el canto de un ruiseñor que surge de la sombra. No sabemos hasta dónde se extiende, si tiene límites o si es infinito, si está dentro o fuera de nosotros, si adopta las apariencias de lo real para revelarse o más bien para esconderse. Las profecías son semejantes a las palabras que un hombre dormido pronuncia en sueños. Aparentemente no tienen sentido, en realidad surgen de los abismos más recónditos del alma universal.
- Te creía cristiano.
- ¿Acaso cambia la cosa? También tú podrías serlo, por cómo se manifiesta tu espíritu. En cambio, eres pagano.
- Si ser pagano significa fidelidad a la tradición de los antepasados y a las creencias de los padres, si significa ver a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios, si significa sentir nostalgia amargamente por una grandeza que no retornará nunca más, pues sí, soy pagano.
- Y así es también para mí. ¿Ves esta ramita de muérdago que cuelga de mi cuello? Representa al vínculo con el mundo en el que nací, con la antigua sabiduría. ¿Acaso no nos vestimos distintamente cuando pasamos de un país cálido a uno frío? Pues lo mismo ocurre con nuestra visión del mundo. La religión es el color que nuestra alma toma según la luz a que está expuesta. Me has visto en la luz mediterránea y me verás en las tinieblas de los bosques de Britania y seré otro, recuérdalo, y no obstante el mismo. Y es inevitable que así sea. ¿Recuerdas cuando estábamos en el Rin y vosotros os pusisteis a cantar el himno al sol? Cantamos todos juntos, cristianos y paganos, porque en el esplendor del sol que reaparece después de la noche puede verse el rostro de Dios, la gloria de Cristo que arroja luz al mundo".

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nada ha cambiado

A pocas semanas del fallecimiento de Félix Luna, he aquí una reflexión acerca de la ciudad de Buenos Aires que este pensador nos dejó en su libro Buenos Aires y el país (Sudamericana, 2000, página 129):

"Cien años después de su elevación a capital de la República (...) la realidad de Buenos Aires y su conurbano tiene una significación que salta a la vista con unas pocas cifras. Pues la Capital Federal y los partidos bonaerenses aledaños, más La Plata, Berisso y Ensenada, concentran (en el 1% de la superficie del país) el 37% de sus habitantes, consumen el 50% de la energía que se genera en todo el territorio, tienen el 45% de los establecimientos industriales argentinos, agrupan el 54% del personal ocupado en todo el país y producen el 57% de su producción total.
Ya no puede demorarse más el interrogante: ¿es viable un país que padece semejante malformación?"